Me gustan los colores del atardecer en el otoño, me gusta el amanecer junto a la playa acariciando la fría arena temprana, me gusta el aroma del campo en primavera, la hierba fresca, las flores, la brisa templada del més de mayo, la lluvia cayendo y golpeando el cristal de mi coche en las frías noches de invierno.
Me gusta sentarme a observar las pequeñas cosas que pasan a mi alrededor, mirar a los niños jugando en el parque ajenos a cualquier preocupación. Me gusta sentarme a leer un libro y escuchar el silencio, a veces el silencio es capaz de decir tantas cosas...,
Me gusta meterme bajo la ducha y dejar que el agua recorra todos los caminos que cruzan mi cuerpo, me gusta ver las gotas recorrer lentamente mis brazos, rodear mis manos, acariciar mis dedos, detenerse en el abismo de mis uñas para finalmente precipitarse al vacio sin miedo, seguras, sabiendo que al final del camino se unirán a otras que avanzaron de la misma manera, y juntas volverán a ser rio, mar, lluvia...
Me gusta sentarme y contemplar la luna de Valencia, grande, majestuosa, presidiendo las agradables noches del verano mediterraneo, me gusta ver su reflejo en el mar y oir el ir y venir de las olas, me gusta el sonido que hacen al chocar contra las rocas y respirar todos los aromas que el gran Mar Mediterraneo lleva dentro.
Me gusta sentarme en el suelo al calor de la estufa y oir el crepitar de la leña al arder en su interior, me gusta la paz y la quietud en las largas tardes de invierno.
Me gusta disfrutar de todos esos pequeños placeres que enriquecen nuestro día a día, nos ayudan a seguir caminando y nos invitan a descubrir otros nuevos.
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